lunes, 29 de agosto de 2011

El regalo perfecto


James era un amor conmigo, y es un esposo que cualquiera quisiera tener. Cada mes me traía un regalo nuevo, sin importar que no fuera una fecha especial; pero para él, cada mes, era un mes más junto a mí. Era algo muy especial e importante, según él, y yo no podía no arrepentirme por haber aceptado una cita de él hasta séptimo curso. Hubiéramos estado tanto tiempo juntos.


Muchas veces he querido un regalo muy lindo para navidad. Siempre he soñado con tener lo que muchas tuvieron alguna vez en su vida, pero que, yo, sin embargo, jamás tuve… siempre anhelé una simple cajita musical, de aquellas en que hay una muñequita bailarina en el centro, que se reflejaba en el espejo.

Y ahora sé que busca un regalo que ya no me haya hecho, lo que era muy difícil. Rosas, según él, no iba a regalarme, pues siempre tenía alguna en un florero, de parte de él. Muñecas tampoco, pues no era tan niña. Chocolate no eran lo suficientemente especiales para una mujer especial, como yo lo era para él.

Y yo no quería decirle que el regalo perfecto era algo tan simple. Sé que era costoso el que quería, pero lo anhelaba. Lo había visto un día en una tienda y me enamoré de esa cajita. Me la iba a comprar, pero vi el precio y decidí pasar esa vez. Necesitaba que James me la regalase… pero el regalo, al menos desde mi punto de vista, fue otro…

Historia concursante de Un toque navideño. Octavo lugar.

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